miércoles, 26 de octubre de 2016

Dejó el departamento que alquilaba y se dedicó a pedalear por las ruta 40 ,a los 70 años! bien hecho! además la ruta 40 es la más bella de Argentina,la recorre de punta a punta y tiene los mejores paisajes y la mejor gente!





Una Nochebuena de soledad implacable fue el punto de inflexión para la vida de Rodolfo Itre. Su esposa y sus dos hijas habían muerto en un accidente de tránsito 14 años atrás. En esa víspera de Navidad, él llevaba cinco años jubilado y no tenía objetivos. En la habitación sombría no hubo brindis ni compañía ni guirnaldas. Comprendió entonces que debía torcer su destino: “lo que yo hacía no era vivir, era durar; entonces me compré una bicicleta y me decidí a cruzar la Argentina”. Itre eligió un nuevo camino para su vida y lo hizo siguiendo la traza de la ruta 40, el espinazo del país, la ruta que lo atraviesa en toda su extensión de norte a sur.

Itre se detiene a un costado de la ruta, en un tramo entre Colalao del Valle y Quilmes. Se dirige a Santa María, Catamarca. Lleva varias horas pedaleando y decidió tomarse un descanso. Tiene 70 años y es originario de Santa Rosa, La Pampa.

Emprendió su travesía hace seis meses y para ello abandonó el departamento que alquilaba. “La jubilación no me alcanzaba para alquilar y comer. Elegí comer y ahora la ruta 40 es mi casa”. Como quien amuebla su vivienda equipó su bicicleta con todo lo necesario para convertirla en su nuevo hogar. “Sólo me falta el inodoro -bromea-, por eso es tan pesada”.

Sentirse vivo

Sin planificación previa y dejando que la suerte lo sorprenda, el viajero atraviesa ciudades, pueblos y zonas desérticas. Aprovecha las duchas gratis de algunas terminales de ómnibus para darse un baño y se hospeda en campings, escuelas, hospitales, iglesias o estaciones de bomberos. “También debo agradecer la solidaridad de particulares que me han dejado poner la carpa en sus patios o jardines”, señala.

“Amigos de mi edad se la pasaban viendo la tele, dándoles de comer a las palomas o esperando que los hijos los visiten o los llamen”, cuenta. “Yo necesitaba hacer algo que me hiciera sentir vivo”. Y durante estos meses, además de sentirse vivo, recorrió las provincias de Córdoba, Salta, Jujuy y Tucumán.

Antes de jubilarse, Itre fue un empleado encargado de mantenimiento de instalaciones de gas, electricidad y plomería en zonas rurales. Asegura que nunca antes practicó ciclismo ni ningún otro deporte. Incluso tuvo dos ACV por picos de presión y lo tuvieron que operar en 1998 y en 2010. Su médico le recomendó que no hiciera esfuerzo físico. “Me dijo que no puedo fumar, no puedo tomar, no puedo tener sexo, no puedo tener emociones violentas. ¿Respirar puedo? Desde que viajo no tuve más problemas de presión, será porque soy feliz”.

Una familia que viaja en auto se detiene. Bajan y se acercan al ciclista que descansa apoyado sobre su bici. Le consultan si necesita algo y se ofrecen a ayudarlo en lo que precise. “Si -contesta- ¿podrían decirme dónde estoy?”. Los viajeros le informan que se encuentra a unos kilómetros de la localidad de Amaicha del Valle, luego charlan unos minutos más, se toman unas fotos y finalmente le preguntan: “¿adónde se dirige ahora, don Itre?”. El viejo sonríe con simpatía: “al horizonte”, responde. Después se despide, sube a la bicicleta y comienza a pedalear.

Sobre la línea del horizonte la figura de Rodolfo Itre se reduce. Subido al cauce de la ruta 40, el hombre se aleja confiando en la cartografía de la felicidad, esa que le asegura que no se pierde el que dibuja su propio mapa.
Articulo de La Gaceta Tucumán.

jueves, 13 de octubre de 2016

PARA QUE NO TE PASE ,CONMOVEDORA MARCHA .









DOCUMENTO LEIDO EN LA CONVOCATORIA #PARAQUENOTEPASEFRENTE AL CONGRESO NACIONAL
Hoy es un día histórico, por primera vez los familiares de las víctimas y víctimas de distintos hechos violentos y evitables nos reunimos y junto con aquellos a los que no les pasó, nos hermanamos en un reclamo unísono. El mismo que venimos llevando desde hace muchos años a través de nuestras luchas individuales o colectivas, el mismo que nos convoca y nos motiva:
Todos nosotros fuimos ciudadanos comunes, que proyectaron una vida, que albergaron sueños, que trabajaron para tener una vida plena y que, como hombres y mujeres de bien, hemos puesto en el Estado la confianza pública necesaria en el ejercicio cívico democrático. Un día, en un instante, nos convertimos en víctimas o en familiar de una víctima. Hemos enterrado hijos, madres, hermanos, esposos, esposas, hemos enterrado sueños, alegrías, proyectos, y muchas veces, la esperanza de obtener justicia. Dejamos de ser quienes éramos para convertirnos en seres dolientes que sólo encuentran acompañamiento en otros, a los que el dolor les tocó a la puerta un tiempo antes y que se convierten en los nuevos compañeros, en referentes, en amigos, pero que tienen las mismas posibilidades que nosotros para explicar el porqué de tanta indiferencia por parte del Estado.
Son tantas las razones que nos convierten en familiar de víctima que se hace imposible entender a quien mira para otro lado. Femicidios, asaltos, robos, corrupción estatal, desidia, codicia, muertes viales, impunidad… cada día, y en cada rincón de nuestro país el número de víctimas aumenta, los familiares de víctimas nos reproducimos y durante años vemos que esta realidad no se modifica sin generar en nuestros representantes la urgencia que amerita.
Los hechos que hemos vivido pueden ser muy diferentes, pero el camino transitado como víctima o familiar de víctima ha sido para todos el mismo. Quizás, alguno haya tenido mayor o menor presencia en los medios, pero los medios no son quienes nos deban respuestas. Los medios son el objetivo desesperado al que acuden las víctimas demostrando que, años de falta de respuestas por parte de las instituciones estatales son el fundamento del descrédito que tiene la ciudadanía en ellas.
Tenemos como denominador común el dolor, pero también la búsqueda de justicia. Sentimos la imperiosa necesidad de levantar la voz para que se nos escuche, porque sabemos de qué estamos hablando, porque sabemos que hay miles como nosotros que no tienen posibilidad de hacer público su caso, pero que en soledad y con la vida destrozada tienen las mismas necesidades.
En cada escenario del que el Estado se ausenta los ciudadanos comunes somos víctimas de inseguridad, de impunidad y de injusticia y es ahí donde nos convertimos en familiares de víctimas o víctimas. Y se suma al dolor, comprobar que el Estado tampoco está presente, dejándonos abandonados por segunda vez.
En el peor momento de nuestras vidas nos enfrentamos a un Estado ausente que no tiene la capacidad de mirar a las víctimas de su propia ausencia, que mira hacia otro lado porque en su necedad entiende que no vernos es una manera de desaparecernos. Nos convierten en invisibles en el mismo momento en que nos convertimos en víctimas, y así lo sentimos. Somos invisibles para los funcionarios que nos deben asistencia, somos invisibles para los legisladores que no priorizan leyes que evitarían a otros seguir nuestro derrotero, somos invisibles para quienes tienen en sus manos la imprescindible tarea de conceder justicia.
Es necesario hacer un paréntesis para pedirles que nos miren, vean cuál es la historia de cada uno, y pongan especial atención en el camino que hemos decidido recorrer después de que nos destrozaran la vida. Verán que no somos familiares en búsqueda de venganza, que no creemos que exista la justicia por mano propia, que somos ciudadanos de derecho, que respetamos las instituciones y que ansiamos vivir en un país donde las instituciones también nos respeten.
Es hora que cada quien se haga responsable de la parte que le toca, funcionarios, legisladores, ciudadanos de a pie. Nosotros, aún partidos por el dolor, hemos asumido la responsabilidad cívica que nos impone estar en este lugar, levantar la voz para que no te pase, y unirnos con el único objetivo de poner en agenda de quienes gobiernan y de quienes imparten justicia, la necesidad de terminar con la impunidad, la injusticia y la inseguridad.
Esta convocatoria no es en contra de nadie y lamentamos si alguien puede interpretarlo de ese modo, considerando que existe la posibilidad de vernos motivados por intereses ajenos a nuestro dolor. Durante años, y quienes estamos presentes podemos dar testimonio, las víctimas han sido abandonadas a su suerte.
Esta convocatoria es a favor de la vida. De la vida de quienes hasta hoy no han sufrido hechos violentos y evitables, de la vida de quienes a pesar de haberlos vivido, merecemos justicia y asistencia. No es justo lo que nos ha tocado vivir, como tampoco lo es tener que mendigar lo que nos corresponde por derecho.
Morimos en boliches mal habilitados, en ciudades que se inundan por falta de obras, en manos de femicidas que acumulan denuncias en su contra sin que a nadie le importe, morimos en rutas inseguras, al salir de un banco, al entrar a casa, en un tren sin mantenimiento. Morimos porque algunos corren picadas o manejan alcoholizados, morimos por tener un celular o por no tenerlo, por ir a un recital, por ir a trabajar…. Y sabemos que no tiene por qué ser así, sabemos que naturalizar los crímenes sólo nos lleva a la inmovilización que produce la resignación. Nosotros, no nos resignamos a continuar de este modo, nosotros entendemos que se pueden hacer muchas cosas para revertir esta situación y que quienes pueden y deben hacerlo, hoy nos están escuchando. A ellos les decimos:
Es necesario entonces que se implementen políticas de prevención y de control que impidan nuevas tragedias evitables.
Es indispensable que el Estado cuente con un registro de víctimas y de hechos impunes, único modo de evaluar necesidades y estrategias de intervención.
Es imperioso que se legisle para que las victimas reciban una asistencia integral inmediata y sostenida.
Es justo que la víctima o su familia tengan participación en todo el proceso penal
Es imprescindible que las penas sean de cumplimiento efectivo, ni un día de más, tampoco uno de menos.
Los familiares de las víctimas, las víctimas y los ciudadanos de a pie seguiremos atentos el desempeño de cada funcionario, de cada legislador. No celebraremos anuncios aun cuando éstos sean concordantes a nuestros pedidos, esperaremos que se concreten en acciones para asumir el logro obtenido luego de tanto andar. Porque ya nos pasó y no queremos que te pase.
Gracias por ser parte de esta histórica jornada!
Gracias por no dejarnos solos!
Gracias por gritar junto a nosotros Para Que No Te Pase!
Me gustaMostrar más reacciones









viernes, 7 de octubre de 2016

Cuando era pequeña contaba los días,ansiaba ser grande no sé porque pero yo lo ansiaba,entre juegos y risas pasaban los días,viví malos momentos pero cuando uno es niño se sobrepone más fácil.
La niñez pasó demasiado lenta,y la adolescencia también a paso de hormiga como decía mi abuela,o de tortuga como decía mi padre.
Luego llegué a ese punto en que cada día pasa velozmente,y en que sin darme cuenta pasaron los años.
Los personajes de mi  historia algunos fueron desapareciendo,se quedaron en viejos capítulos,momentos únicos se esfumaron dejando simplemente un recuerdo.
Es así que hoy al cerrar los ojos puedo verme en un domingo en la casa de mi abuela Ana,todas las mujeres haciendo los ravioles,mi abuela dando indicaciones,luego una mesa muy larga con todos los adultos y otra a un costado donde comíamos los niños.
No queda nada de esos momentos,los niños somos adultos no muy unidos,mi abuela falleció y ya nadie se reune,las comidas familiares se fueron con ella.
Pero si cierro los ojos puedo ver ese instante,recordar los olores,las risas,fantasmas del pasado que ya no volverá.
Recuerdo a mi padre cuando estaba probando los frenos de algún auto,me pedía colaboración,y yo apretaba los pedales,frene,largue,frene largue,largue frene,también puedo ir más hacia el pasado y recordarlo haciendo me volar por los aires,era fuerte,pero la vida pasó veloz y mi padre ya falleció,es un recuerdo dulce y doloroso a la vez.
Recuerdo a mi madre contándome cuentos,y hablándome de tantas cosas de la vida,la recuerdo sonriente,durmiendo la siesta con papá,bonita,ella aun vive,pero casi no sonríe,perder a mi padre le hizo daño.
Recuerdo a mis hermanos jóvenes,delgados con pelo,ahora son mayores.a José presumiendo me,y a mis hijos cuando les daba el pecho y yo era todo su mundo.Recuerdo los primeros tiempos del blog,a Geni viva,a todos mis amigos compartiendo la vida a través de este medio,con que entusiasmo,que felicidad fue conocerlos,hoy los veo poco,pero no los olvido.
Recuerdo a Gladys mi primera mejor amiga,ya casi no me habla,supe que tiene cáncer y está haciendo quimio,pero no puedo acercarme porque ella es muy orgullosa y la lastimaría mi cercanía,oculta su enfermedad ,así que no puedo decirle que lo sé.
Viví momentos felices y no tanto,la verdad ultima mente siento tanta melancolía,mi duelo esta amargo,y me siento como que tuve muchas felicidades que no reconocí,al mismo tiempo quiero disfrutar lo que tengo,y los que me rodean,porque estoy segura de que pese a toda mis tristeza,estoy viviendo momentos felices que extrañaré.
Estoy en la etapa de mi vida en que debo aprender a vivir llevando mis recuerdos con la felicidad de haberlos vivenciado,porque sino serán una mochila pesada,no estoy muy bien,tengo ese nudo en la garganta,esas ganas de llorar,esa sensación de que pasó todo tan rápido,soy feliz pero con un dolor a cuestas,no me adapto a saber que jamás volveré a pasar una navidad en la casa de mi abuela,con mis primos ,y tíos,hermanos,amigas y con mis padres,con los dos!
Supongo que es aparte de mi duelo,bien se que los duelos no son iguales y que este es el mío,debo transitar lo y superarlo,no me queda otra.
Además la vida sigue pasando,ya aprendí que este momento es único y que no se repite,así que quiero poner toda mi fortaleza en vivir la felicidad de lo simple,de lo que hoy y aquí me acompaña.