viernes 28 de octubre de 2011

Mamá que mal está el pais!

Esta es la conclusión a la que llegó mi hija de 7 años,me lo dijo ayer:
- mamá que mal está el pais!.
y yo le pregunté porque lo decía,entonces se acomodó en el sillón y con cara de adulto preocupado (lo cual me causó tanta gracia y ternura que me la quería comer a besos) me dijo,mirá: cuando empezaron las clases con dos pesos yo me compraba un vaso de gaseosa,una pizzeta y dos chicles,te acordás?,le contesté que si entonces ella dijo: y bueno ahora para comprarme lo mismo necesito casi cinco pesos y si todo aumentó igual es que estamos mal!,jajajajajajaja! a sus años ella se da cuenta de que hay mucha inflación!
A veces uno cree que los niños son ajenos a lo que sucede en el mundo de los adultos pero no es así!.
Juro que cuando mi hija llegó con ese planteo,me reia al ver lo que me decía y me amargaba porque cada día es más dificil todo y eso angustia un poco espero que las cosas mejoren.

7 amigos compartieron esto conmigo!:

Txema dijo...

Estos enanos son la monda. Pero de ellos muchas veces se aprende.

besos

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Razonamiento más que lógico, habría que recomendarla a los del INDEC para consultora...jejeje

Abuela Ciber dijo...

Te deseo buenos momentos a ti y seres queridos
Tienes un pais tan grande y rico, que es imposible fundirlo.
Puedes estar tranquila, siempre habra amaneceres de bonanza.

Cariños mil.

asaborido dijo...

Cómo está el país no.. como está el mundo!!! porque aquí pasa igual, y la que se nos viene encima a partir de noviembres es para salir huyendo!!!

Luis dijo...

Hola Hada Isol:
Muy mal están las cosas cuando una niña de 7 años ya las refleja en sus palabras...
Lo triste de esta situación es que tiene toda la razón del mundo!!!
Un cordial saludo,
Luis

Josep dijo...

Besos a tu hija! Muchos economistas necesitas muchas reuniones por todo el mundo para llegar a la misma conclusión que tu hija sentada en un sofá. Sabes a quien me recuerda? A Mafalda!!!
Un beso para las dos.

Eastriver dijo...

Tengo una amiga que, cuando conocí a su hija, que entonces tendría ocho años, cuando se puso a hablar conmigo lo hizo para quejarse de la rabia que le daban los especuladores inmobiliarios, jajajaja. Va en serio. Y tenía ocho años...